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Advierten sobre los riesgos de usar wi-fi en lugares de acceso público

Lunes, 30 de abril de 2007
Según los expertos, si la red no es segura es posible que un hacker se meta en la notebook. Recomiendan usar este útil recurso "con sentido común y moderación".
En la calle, como en casa. En un bar, como en la oficina. La publicidad insiste en esa dirección y es esa misma carta de presentación la que, en este caso, le juega en contra. Los fanáticos de la revolucionaria tecnología wi-fi —que no sólo son muchos sino que están en acelerado proceso de expansión—, se han entregado con tanta pasión a las bondades de la conexión inalámbrica a Internet que desconocen o minimizan los riesgos que supone el hábito de navegar, trabajar, comunicarse o hacer transacciones comerciales o bancarias a través de la web en un lugar público y en el propio hogar sin condiciones mínimas de seguridad informática.

¿De qué riesgos hablamos? Lo más sencillo e inocuo es que alguien "se meta" literalmente en su computadora, husmee sus archivos y, quizás, hasta se lleve algo: una foto, una película o un archivo mp3. También puede ocurrir que un visitante anónimo acceda a su información confidencial o altere o destruya datos sensibles, que un hacker le "robe" su contraseña bancaria o su número de tarjeta y usurpe su identidad, o que alguien use su red y sus recursos como punto de lanzamiento de algún ataque con virus o como base para la comisión de delitos, como la difusión de pornografía infantil.

En la División Delitos en Tecnologías de la Policía Federal están muy preocupados por este tema, porque "en los lugares públicos con servicio de wi-fi no queda nada registrado y los usuarios pueden hacer cualquier cosa sin que uno pueda individualizarlos", confió un técnico del área a Clarín. "Si uno no tiene su computadora, su palm u otro dispositivo con wi-fi bien configurado y, por lo tanto, protegido, corre el peligro de que cualquier otro usuario que comparta esa red ingrese inadvertidamente a su dispositivo y le robe información, le borre datos, y acceda en definitiva a la intimidad de su computadora", explicó.

Todos los expertos consultados coinciden en la misma advertencia. Claudio Avin, especialista en seguridad informática de Symantec, no duda en afirmar que "la seguridad del acceso inalámbrico a Internet deja mucho que desear: los puntos de acceso público son tierra fértil para hackers principiantes y virtuales minas de oro para expertos sofisticados. Hay que usar este recurso con sentido común, moderación y ser particularmente cuidadoso, porque la prioridad en un lugar que ofrece este servicio es la practicidad, no la seguridad", subrayó.

Si una red inalámbrica no está bien configurada, todas las computadoras que se conecten a ella son tomadas como miembros de una misma red, lo cual permite que los archivos y la información de cada máquina puedan ser "vistos" por los usuarios de las demás. "La mayoría de los propietarios de lugares públicos con wi-fi buscan que el acceso sea rápido y sencillo. Para minimizar los requisitos de inicio de sesión y evitar problemas de compatibilidad de encriptación, desactivan gran parte de la seguridad integrada en sus dispositivos", amplió Avin.

El problema —también acuerdan los expertos— no es la tecnología wi-fi sino la desinformación y la confianza desmedida que se ha ganado ante la poca difusión de los riesgos que supone conectarse a la web en lugares cuyas redes están abiertas. "La gente debe saber que hackear una red inalámbrica es mucho más fácil que una con cable. Hay gente que ni siquiera tiene bien configurado el wi-fi en su propio hogar y cualquier vecino puede meterse en su máquina sin que él se entere", dijo el especialista Enrique Carrier.

Es que los problemas de seguridad del wi-fi van más allá de los lugares públicos. "Las configuraciones de algunos aparatos vienen abiertas para simplificar su instalación y mucha gente no sabe que debe cambiar algunas cosas para volver la red más segura. Llega a su casa, la conecta, y deja su máquina a la vista de todos los que accedan a su red", explicó Carrier. En la Federal coincidieron: "Por lo general la gente compra dispositivos que se conectan de manera sencilla y tienen bajos niveles de seguridad. Termina usando la red el vecino de arriba, el de abajo, el del costado. Todos le terminan robando ancho de banda y, por lo tanto, velocidad".

Las posibilidades que inauguró la tecnología wi-fi son muchas, y no harán más que multiplicarse. Algunos celebran el poder andar con la oficina a cuestas por la calle, otros agradecen las ventajas de estar comunicado o de chequear mails en muchos bares y cafecitos de la city, y más de uno disfruta de entretenerse deambulando por la web mientras esfuma sus tiempos muertos. Pero son sus mismas potencialidades las que la convierten muchas veces en "la delicia del hacker", según los expertos. "Muchos creen que al estar conectados de manera inalámbrica y desde su máquina personal no tienen riesgo de ser hackeados, pero esas redes también pueden estar infectadas. Conectarse a su cuenta bancaria desde un lugar público es kamikaze", remarcan.


Georgina Elustondo
Clarín (29-04-2007)

http://www.clarin.com/diario/2007/04/30/sociedad/s-02815.htm&cid=0&ei=2K01RvWgNp6G0AGYxIX-BQ

 
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