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COUNTERING CYBER THREATS

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Dos jueces británicos han rechazado la apelación de un hacker contra su extradición a EE UU, donde se le reclama por llevar acabo el mayor asalto informático contra ordenadores militares de ese país, según la acusación. Gary Mackinnon fue detenido en 2002 por acceder sin autorización a 97 sistemas de la administración de EE UU, entre ellos los del Pentágono, la Nasa o la Armada. Ahora anuncia un recurso ante la Cámara de los Lores para evitar su extradición.

La decisión adoptada hoy por los jueces británicos es la respuesta a una apelación presentada por McKinnon contra la orden de extradición emitida por otro juez en mayo de 2006, y que fue respaldada por el ministro de Interior británico. Los jueces señalan que no existe ninguna base para anular la orden de extradición pues la conducta del experto informática "estaba claramente dirigida y calculada para afectar al Gobierno de EE UU por medio de la intimidación".

Según el juez y Lord Maurice Kay, como resultado de las intrusiones del acusado se produjeron daños en la integridad de los sistemas atracados, que vieron afectada "su disponibilidad, el funcionamiento de sus programas y la integridad de los datos". La acusación que persigue a McKinnon en EE UU achaca a sus acciones un coste de 700.000 dólares para las arcas públicas.

Hasta 70 años de cárcel

La fiscalía de EE UU asegura que entre febrero de 2001 y marzo de 2002, este entusiasta de la seguridad informática logró entrar en sistemas informáticos de la Armada, la Marina, las Fuerzas Aéreas, el Departamento de Defensa y ordenadores de la NASA.

McKinnon, que en sus acciones utilizaba el apodo de 'Solo', ha admitido su intrusión en los sistemas informáticos citados, pero niega haber causado algún daño en ellos. Sus abogados alegan que enviar al hacker a EE UU violaría sus derechos constitucionales ?han llegado a afirmar que podría ser enviado a la base estadounidense de Guantánamo (Cuba) - y que la extradición se solicitó con el ánimo de perseguirle por sus opiniones políticas.

El hacker dice que sus motivaciones eran inocentes, que andaba buscando era información sobre OVNIS y vida extra terrestre, pero la acusación asegura que por el camino causó daños valorados en cientos de miles de dólares, alterando ficheros, derribando una red de hasta 2.000 ordenadores.

Ahora, para evitar ser enviado a EE UU, le queda la opción de apelar ante la Cámara de los Lores, competente para anular la decisión de los jueces. De no tener éxito tampoco con este recurso y ser juzgado en EE UU, podría llegar a ser condenado a pasar hasta 70 años en la cárcel y al pago de una multa de 1,75 millones de dólares.
El País (3-04-2007)
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