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COUNTERING CYBER THREATS

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La investigación sobre el accidente aéreo del JK 5022 abre un nuevo frente que induce hacia un posible fallo informático. La computadora podría haber estado contaminada de unos programas maliciosos (conocidos como troyanos), aunque la compañía Spanair y algunos técnicos consultados cuestionan que estos elementos infiltrados pudieran causar las anomalías que terminaron en el siniestro hace dos años. Además, se desconocen antecedentes similares sobre este tipo de deficiencias. El juez instructor que lleva el accidente, Juan David Pérez, ha remitido un auto en el que pide a la aerolínea española todas las anotaciones de los ordenadores de esos días. La hipótesis, según publicó ayer El País, es que un parte interno de la compañía del mismo día del accidente indicaba que el monitor estaba infectado de troyanos, que podrían facilitar la irrupción de piratas informáticos. Además de esta anomalía, se apunta que Spanair tardaba casi 24 horas en anotar en el ordenador los fallos de los aviones, según las declaraciones de dos mecánicos de la aerolínea. En el caso de que hubiese estado al día, tal vez las alarmas se habrían disparado porque ya el avión sufrió dos fallos similares en la víspera del suceso y una tercera ese mismo día 20 (éste motivó que los pilotos regresara desde la pista central cuando el comandante detectó el recalentamiento de una sonda sin justificación).

Un portavoz de Spanair puso ayer en duda esta posibilidad, ya que el mantenimiento del avión y el sistema informático central de la empresa funcionan de una forma independiente. Aunque se mostraron muy prudentes con la investigación que lleva a cabo el juzgado y abiertos a dar su opinión cuando les llegue el requerimiento, recalcan que nunca ha existido antecedentes sobre un posible caso similar, subrayando que ambos equipos funcionan de forma separa. En la misma línea, distintos expertos consultados coinciden en esta apreciación. Y señalan como comparativa el caso del ordenador de un coche, que es independiente de cualquier ordenador central. Además, se señala que un troyano no estropea el sistema, sino que lo que hace es recopilar información mientras permanece camuflado y descarga archivos que sean de interés para el invasor informático.

La citada información apunta que son los mecánicos quienes tiene la obligación de comunicar a Spanair en Palma cada avería en el mismo momento en el que se detecta. En este caso, cuando los empleados trataron de abrir el ordenador para anotar estas tres incidencias se dieron cuenta de que el monitor estaba inservible por la invasión de estos supuestos troyanos. Sin embargo, ya era demasiado tarde porque el avión había intentado despegar nuevamente y había terminado estrellándose en las pistas del aeropuerto de Madrid/Barajas.

La Provincia (21-08-2010)
http://www.laprovincia.es/canarias/2010/08/21/juez-investiga-virus-informatico-

El País (20-08-2010)
http://www.elpais.com/articulo/espana/ordenador/Spanair/anotaba/fallos/

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